Los orígenes del puerto de Mar del Plata

Una historia de sueños, trabajo y esperanzas

Es un lugar de enorme atracción turística: por el colorido de sus lanchas pesqueras, la presencia cotidiana de los lobos marinos, los centros comerciales y gastronómicos. Y por supuesto: el mágico trabajo de los pescadores, con sus ritos y costumbres que se remontan al siglo pasado.

“LOS PIONEROS”

Las primeras actividades portuarias de Mar del Plata se inician en 1857, cuando llegó a nuestras costas una expedición organizada por José Coelho de Meyrelles para instalar un saladero. Lo hizo en la manzana delimitada por las actuales calles Corrientes, Luro, Alberdi y Santa Fe, con el propósito de enviar carnes y cuero a distintos países de América, especialmente Cuba y Brasil.

Don Patricio Peralta Ramos, fundador de nuestra ciudad, así como Spiro Monterisi, Femín Bonnemort, Ángel Gardella y Cía.,Taglione Hnos. y el “Lloyd Comercial Mar del Plata” pueden considerarse como los continuadores del primer impulso de Meyrelles.

La pesca comercial se genera con el arribo a nuestra ciudad de los primeros veraneantes.

Hacia fin del siglo XIX, la Argentina un importante número de inmigrantes italianos y muchos de ellos tenían gran experiencia y conocimientos sobre el mar.

Estos marineros se asentaron en la vecindad de la playa, cerca del muelle de Punta Iglesia, y luego en la Barraca Luro, en el sitio en donde ahora están los cines Atlas y América. La pesca la desarrollaban en los actuales balnearios céntricos, y era distribuida en los hoteles más lujosos, como el “Bristol Hotel” -que abarcaba tres manzanas frente a la playa-, “El Globo”, “La Perla”, “Rotto”, “El Porvenir”, “Dumont”, “Central”, “Español”, “El Progreso” y “El Confortable”.

Claro que la pesca cambió notoriamente a partir de 1887, cuando llegó el ferrocarril a Mar del Plata. Pequeñas embarcaciones impulsadas por remos fueron diseñadas por Juan y José Narduzzi, hacia 1888, y ellas permitían superar la rompiente para colocar el espinel y arrojar la red al agua. Los pescadores que carecían de este tipo de lanchas, se ataban de la cintura a la red y nadaban hasta superar la rompiente. Para regresar describían un semicírculo, así cuando llegaban a la orilla podían recoger la red y seleccionar los frutos del mar. Esta faena era realizada, además, con el auxilio de caballos.

LA PESCA Y LOS VIENOS MUELLES

Con el tiempo, la pesca fue sumando innovaciones. Hacia 1900 aparecen las lanchas con velamen, que se apostaban en el muelle Luro y en Punta Iglesia. Para arriar e izar las lanchas se usaba el guinche del muelle o bien se arrastraban sobre durmientes, tiradas por los caballos de Francisco Paleo, quien realizó esta actividad hasta 1940 en donde hoy está el “Club Náutico”. Luego pasó a la Escollera Sur, hasta 1954, cuando se construyó el actual muelle de descarga.

Pero fue en 1917 cuando las lanchas pesqueras debieron trasladarse hacia la Dársena de Pescadores, en el Puerto.

EL “NUEVO” PUERTO

Desde que Patricio Peralta Ramos pretendió construir un puerto en el centro de la ciudad, hubo muchos y diversos intentos para concretar esa idea.

En 1910 se aprobó el proyecto presentado por los señores Allard, Dolffous, Sillard y Wiriot -cuyas siglas forman “ALDISIVI”- quienes provenían de Francia y habían construido el puerto uruguayo de Montevideo. La obra comprendía dos escolleras rompeolas de abrigo: la Sud, de 2750 mts., y la Norte, de 1050 mts., las que formaban una rada en donde se establecerían dársenas, muelles, depósitos, cobertizos, edificios para la Aduana, Subprefectura, fábricas, usinas eléctricas, básculas, vías, sanitarios, alumbrado, etc.

La inauguración de las obras se demoró hasta el 24 de febrero de 1913; aunque recién el 10 de octubre de 1922 se inauguró oficialmente el muelle y la dársena de cabotaje, y en1939 adquirió la fisonomía con que lo conocemos actualmente. Además, la extensión de las escolleras se redujo para poder ensanchar la boca del puerto: miden 2559 mts. La Sud y 800 mts. La Norte.

“EL PUERTO Y SU GENTE”

Las primeras familias de la zona de instalaron con la empresa constructora del Puerto. Algunas de ellas habían sido contratadas en el exterior, dada la necesidad de mano de obra especializada, y otras ya estaban radicadas en Mar del Plata debido a la construcción de la “Rambla Francesa”, que fue inaugurada el 19 de enero de 1913.

Para los obreros se construyeron casillas de madera, las que eran cedidas por la empresa en forma gratuita. Estaban en la zona de la calle Edison, hacia el mar. Las viviendas carecían de luz eléctrica y no tenían proveedurías cercanas, por lo que algunos hicieron sus propias quintas y otros le compraban a la empresa constructora o a los vendedores ambulantes provenientes del centro de la ciudad y que eran desplazados por la comunidad opulenta de la época.

Estos últimos comenzaron a nucleares en torno de la parroquia de la Sagrada Familia, construida en 1927 detrás de la Usina Eléctrica, entre Ayolas y Rondeau. Allí se dedicaron a los trabajos “más duros”.

De tal manera se definieron dos sectores con características propias: los que dependían de la industria de la pesca, por un lado, y los contratados por la empresa constructora. Ambos, sin embargo, debieron sumar sus esfuerzos para sobrellevar el sacrificio del trabajo cotidiano y contribuir al crecimiento de la comunidad portuaria.

RECUERDOS DEL AYER

Un testigo y protagonista del desarrollo del Puerto es Eduardo Emilio Fiorellini.

Su padre, de origen yugoslavo, se embarcó hacia la Argentina en 1905 como polizón. Después de pasar tres meses preso por falta de documentación, en 1906 logró un empleo en la construcción de los canales de riego de Dolores. Allí se casó con una dama del lugar.

Con la misma empresa se trasladó a Mar del Plata, en 1911, para trabajar en la edificación de la “Rambla Francesa” y en las obras del Puerto. “Mi padre tenía a su cargo al personal que trabajaba en el armado de la dinamita utilizada en las canteras, donde se extraían las piedras para hacer las escolleras”, recuerda Don Emilio. “Controlaba a todo el personal porque sabía leer y escribir. Muy pocos lo hacían en esa época”.

“Viví mucho tiempo en la casa que la Empresa había dado a mi padre”, nos dice al evocar las casillas de chapa y madera que se extendían desde la calle Magallanes hacia la zona de Punta Mogotes. Por allí pasaba el arroyo “Del Barco”, en cuyas orillas las mujeres lavaban la ropa. Don Emilio piensa en su niñez y habla del viejo “Cine de Madera” que la empresa francesa levantó en la calle 12 de Octubre entre Bermejo y Figueroa Alcorta, y que fue inaugurado para el “Primer Festival de Cine” de Mar del Plata, en 1954.

“nos encantaba ir al cine los domingos -dice-.

Aunque muy pocas veces podíamos concurrir porque era caro y no siempre teníamos dinero”.Por otra parte, escaseaban las películas, debido al reciente auge, y entonces el lugar era utilizado como salón de baile. “Era maravilloso ver a todos juntos. Obreros y pescadores éramos una misma cosa, en la diversión de olvidaban las diferencias” rememora Don Emilio.

También recuerda una celebración tradicional del Puerto: “Nunca me voy a olvidar del grito de ¡arriba! Del Capitán de Fragata Ramón Poch, cuando hacía tronar su voz de comandante y ordenaba a los marineros que levantaran las banderas en señal de saludo”, dice emocionado. “Eso ocurría en la Revista Naval que realizaba la flota de la Base ante nuestras costas para festejar  el Día del Pescador. La imagen de San Salvador siempre iba adelante. “La Base Naval de Mar del Plata fue construida en 1933, al costado del camino de entrada al Puerto, luego del relleno de la zona con materiales obtenidos del dragado. La más antigua de las Revistas se hizo en 1898 y en ella participó la legendaria Fragata “Sarmiento”. Luego se hicieron las de 1902 y la de 1936.

Y en la despedida, Don Emilio Fiorellini nos saluda con un cálido brillo en sus ojos. Ellos han visto cambiar, crecer y prosperar al Puerto y su gente.

Allí están sus recuerdos más emotivos. También están, como un tesoro, las esperanzas de todos aquellos que contribuyeron a que la historia se vuelva realidad.

Autor Por Chagüita Zurita

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