Pollos “doble pechuga”: ¿Mito o realidad?

Un especialista nos devela los secretos de sus orígenes y su crianza

El consumo de carnes blancas, en reemplazo de las rojas, ha venido creciendo desde mediados de nuestro siglo. Las grandes protagonistas con las aves de corral. Y en especial el pollo.

La preferencia del consumo de carnes blancas sobre las rojas tuvo un paulatino desarrollo.  Eso impulsó la cría intensiva de diversas especies animales, destacándose la evolución producida en las aves de corral y fundamentalmente el pollo.

A partir de entonces, la ciencia intensificó sus estudios sobre tal actividad, y los resultados obtenidos, en especial por loa conjunción de la genética y la nutrición, asombran al mundo avícola.

COMO NACIO EL DOBLE PECHUGA

Los distintos cruzamientos genéticos dieron como fruto la obtención del pollo “doble pechuga”, caracterizado por la presencia de grandes masas musculares, sobre todo en la zona pectoral. A partir de los logros obtenidos, los nutricionistas probaron diversas combinaciones de cereales y los genetistas seleccionaron los mejores ejemplares. Comenzó una búsqueda constante de mayor eficiencia en la conversión, es decir, la mejora de la relación entre el alimento consumido y los kilogramos de peso ganados por el animal.

Durante las primaras pruebas a gran escala, allá por los años 50, se recurrió al uso de los anabólicos. Son sustancias, generalmente hormonales, que favorecen la ganancia de peso. Se utilizaron implantes de estrógenos en el cuello. Eran cápsulas que liberaban las hormonas lentamente y lograban la estimulación de los animales durante toda la crianza.

ENTRE LA LEYENDA Y LA VERDAD

Como en toda verdadera historia, también el “doble pechuga” tiene su propia leyenda popular. Cuentan que un famoso chef francés de aquel entonces era un compulsivo consumidor de “cogotes” de pollo. Parece que ciertos cambios

Anatómicos, en la voz –que se aflautó notoriamente- y en la conducta del chef, produjeron una investigación que demostró lo arriesgado del hábito par la salud humana.

Claro que en la avicultura actual NO EXISTEN A LA VENTA anabólicos de ningún tipo, sean hormonales o no. Los progresos de la industria hacen innecesario su uso y, quizás lo más importante, su utilización no está incentivada por ningún laboratorio.

APUNTES PARA TENER EN CUENTA

Si bien para la cría industrial del pollo se requieren galpones cerrados y alta densidad de animales por metro cuadrado – condición indispensable para su bajo precio -, en la alimentación no es necesario más que un buen balance de los ingredientes citados y, para su calidad, que ellos estén en óptimo estado.

También influye, y mucho, si el tratamiento posterior a la faena se realiza respetando las temperaturas necesarias para su adecuada conservación.

Si alguna de estas premisas no se atiende, aparecerán distintos problemas en el pollo: sabores extraños, falta de consistencia en su carne, inadecuada relación carne-hueso, entre los principales.

¿Qué defensa tiene el consumidor? Conocer el origen del producto, a través de una marca en la que pueda confiarse.

Una marca que garantice que todos y cada uno de los delicados pasos de la crianza fueron debidamente cumplidos. Así consúmalos con toda confianza!

LOS CUIDADOS DEL DOBLE PECHUGA

El alimento balanceado tipo está constituido por un 85,90% de cereales, fundamentalmente maíz y soja, a veces algo de girasol, sorgo, trigo entero o afrechillo.  El 10-15% restante incluye un compuesto de vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales sintéticos (metionina, lisina, colina) que no supera el 5%. El resto lo conforman las harinas de origen animal especialmente carne y pescado.

Solamente se incluye en el alimento un producto de origen farmacéutico, el coccidicida. Es una droga que actúa en el intestino del ave y controla o elimina el crecimiento de un parásito, el coccido, que produce grandes pérdidas en la industria avícola.

En lo que hace a las enfermedades de los pollos, ninguna de las que padecen representa un potencial riesgo de zoonosis, es decir, que implique la posibilidad de contagio al ser humano. Además, por tener un tipo de grasa de difícil enrancinamiento, y por sus proteínas de fácil digestión, el pollo es sumamente elegido por aquellas personas con trastornos digestivos.

Autor Alejandro Beretta Médico Veterinario

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