Color y forma del sol

La cáscara por fuera, y su pulpa jugo por dentro, hacen de este redondo manjar la imagen más cabal del astro despuntando en el horizonte.

La humilde naranja, silves­tre o cultivada, proviene de un árbol de hojas pe­rennes que crece con faci­lidad en las franjas subtropicales del planeta. Originarias posiblemente del oriente, se piensa que fueron introducidas en Europa por los cruzados. Las largas travesías marítimas de la época del descu­brimiento de América cobraron muchas vidas por causa del escor­buto, grave enfermedad (hemorra­gias y trastornos gastrointestina­les) provocada por la ausencia de vitamina C en la dieta de los nave­gantes.

Una simple naranja por día hubie­ra bastado para que el aporte de este nutriente evitara la aparición de la enfermedad. Pero ni las fru­tas ni las verduras podían conser­varse a bordo.

EN FAMILIA

Los citrus integran una verdadera familia constituida por frutos de variada forma, tamaño y color. In­cluye todo tipo de naranjas, toron­jas, mandarinas, limones, pome­los, limas, bergamotas y kinotos.

Todos son primos hermanos per­fumados por inconfundibles aro­mas y fragancias y destinados a la alimentación humana. Se utilizan la pulpa y el jugo en variadísimas posibilidades: para complementar ensaladas (remolacha y apio) y acompañar (guarniciones) patos, pollos, cerdos y pescados. Ni ha­blar de las exquisitas jaleas, mer­meladas y dulces, cremas, mousses, gelatinas, flanes, soufflés, bizcochos, helados, jugos, gaseosas, tortas y crepés suzette. También en licores (curazao, cointreau).

LA NARANJA NUESTRA DE CADA DÍA

Hay dos tipos principales de na­ranjas, las dulces, comestibles, y las amargas o sevillanas, destina­das habitualmente a la elaboración de mermeladas. El sabor más o menos dulzón es debido al mayor o menor contenido de azúcares (glucosa y fructosa). La cáscara puede ser utilizada co­mo saborizante en budines, tortas y galletitas.

La existencia de variedades tar­días (valenciana) que permanecen en el árbol casi hasta el verano, hacen de la naranja un fruto de to­do el año. Las distintas versiones son más o menos dulces y más o menos agrias., habiendo también variedades agridulces. Un sabor para cada paladar. Las comunes incluyen la criolla, Hamlin, Jaffa y Pinneaple, con un contenido entre cinco y veinte se­millas por unidad. Las de ombligo comprenden la Washington, Navel y Robertson Navel, todas de pulpa rojo intenso. La tangerina es una variedad sin acidez que no tiene demasiados adeptos en nuestro país. Las naranjas dulces se clasifican en rubias o sanguíneas (pulpa ro­ja), resultando esta última más ju­gosa pero de menor sabor. Berga­motas y toronjas (amarga) completan la oferta.

COMPOSICIÓN

En la cáscara se hallan las esen­cias, en la pulpa los nutrientes: agua (80-90%), fibra, vitamina C (ácido ascórbico), vitaminas del grupo B, potasio (interviene en la contracción muscular) y azúcares (brindan energía). La necesidad diaria de vitamina C (50mg) es cubierta con sólo una naranja, cu­yo jugo, diluido en agua, puede suministrarse inclusive al bebé a partir del cuarto mes de vida. Por otra parte, el agua que pro­veen las naranjas y demás frutas es muy valorada al no ser proce­sada por el hombre, recibiendo la denominación de agua natural, or­gánica o biológica. El consumo de naranjas resulta re­comendable para todos en general, exceptuando a las personas con cierta sensibilidad gastrointestinal o alérgica a las mismas. La manipulación genética de este citrus permite obtener la variedad de ombligo y otras con caracterís­ticas tales como la delgadez de la cáscara y la ausencia de semillas.

DEL ÁRBOL A LA MESA

Desde que es recogida hasta que llega a la mesa familiar, la naranja es sometida a un proceso de lava­do, secado, aireación y lustre con cepillo. Hasta puede recubrirse con una fina capa de parafina para evitar la pérdida de vitamina C. Lo primero que debe hacer el ama de casa es elegirlas correctamente. Así, seleccionará las más firmes y pesadas, bien coloreadas (no maduran fuera de la planta), con la piel sana e íntimamente adherida a la pulpa. Ya en la casa, desembol­sar del nylon y mantenerlas suel­tas, frescas y ventiladas, pues se pudren fácilmente. Lavarlas con agua caliente para eliminar agro-químicos si se va a rallar la cásca­ra, asegurándose que esta no esté pintada (recurso prohibido por ley). No guardarlas demasiado tiempo pues terminan secándose. Además, la vitamina C se pierde fácilmente por oxidación al con­tacto con el aire ambiental.

Dr. Ernesto Domingorena Médico. Programas de Salud.

Naranjas y fútbol

Los equipos de fútbol que se presentan en el Para­guay (capital mundial de la naranja), y en el litoral ar­gentino, suelen ser “amis­tosamente” recibidos a na-ranjazo limpio desde la tri­buna local. El hecho no pa­sa de ser una inocente y pintoresca costumbre, a menos que el improvisado proyectil no haya madura­do suficientemente como para reventar en la cabeza del desprevenido destinatario.

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